Pasar de la alegría a la tristeza en cuestión de segundos o de la máxima motivación al completo desgano. Las personas con inestabilidad emocional sienten este tipo de sensaciones en su día a día y están en constante variación en el estado de ánimo puede suponer un riesgo para su salud y bienestar mental.
Pero ¿Cómo reconocer un hombre emocionalmente inestable? Y, sobre todo, ¿Cómo gestionarlo? Si te interesa el tema, sigue leyendo.
Las personalidades inestables tienen una necesidad infantil de sentirse especiales. Anhelan ser el centro de atención, ya sea tener todos los ojos puestos en ellos (muy parecido a los narcisistas) o tener toda su atención cuando son sus clientes, pacientes, jefes, amigos o pareja. Incluso, son capaces de crear divisiones entre los demás para que puedan infiltrarse y captar su atención.
Tienen mucha necesidad de que los demás los adulen o idolatren de una manera infantil como el “amigo más maravilloso”, el “mejor empleado”, el profesional “más talentoso” o “el amigo más perfecto”.
Comportamiento de un hombre emocionalmente inestable
Llorarán, se enojarán, se harán culpables, fingirán enfermedad, seducirán, cambiarán de bando, cambiarán de opinión sobre los problemas o se involucrarán en comportamientos riesgosos para obtener amor, atención o salirse con la suya.
Son capaces hasta de amenazar con suicidarse, con el objetivo de obtener lo que quieren de la persona a quién le están manifestando dicho acto.
No esperes que las personalidades emocionalmente inestables respondan a la lógica cuando estén molestos o estén en uno de sus “momentos”.
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La manipulación es parte de una persona emocionalmente inestable
Tienden a reaccionar emocionalmente en lugar de lógicamente cuando se estresan o critican. Su pensamiento es binario: todo o nada, bueno o malo, blanco o negro; no conoce el gris. Pondrán a prueba públicamente tu lealtad frente a los demás haciéndote preguntas como: “¿Estás conmigo o con ella? ¿De qué lado estás?”.
Estos actos de manipulación tan obvios son molestos y vergonzosos, orquestados para poner a prueba tu lealtad como si estuvieras en la primaria.
Estas personalidades pueden ser imprudentes e impulsivas, decidiendo -por capricho- involucrarse en un comportamiento que los pone a ellos o a otros en riesgo, diciendo y haciendo cosas que son impropias, ofensivas o seductoras en momentos muy imprudentes.
Pueden ser percibidos como “alborotadores”, “problemáticos”, “un imbécil”, “una reina del drama” o “fuera de control”. Es común ver a una persona emocionalmente inestable del mundo del entretenimiento mostrar esto con actos sexuales.
Los narcisistas empujan los límites, rompen las reglas y tienen la necesidad de ser el centro de atención porque se sienten perfectos y con derecho a un trato especial mientras que las personalidades emocionalmente inestables las hacen porque necesitan apoyo y sostenido constantes, incluso de los niños, para sentirnos bien conseguirnos a nosotros mismos.
Diferencias ante una persona inestable
Todos tenemos derecho a cambiar de humor de acuerdo a la circunstancia. ¡Es normal!, pero cuando esto es algo rutinario, entonces estamos frente a una persona emocionalmente inestable. Una persona que siempre reacciona igual (ya sea bien o mal) es una persona estable para bien o para mal, pero estable; Diferente es con una persona que suele ser una caja de sorpresas (buenas o malas), y que jamás sabrá cómo va a reaccionar o en qué humor estará.
Consejo para tratar a una de estas personalidades
Ante estas personas lo mejor no es esperar nada y, en cuanto a cómo debemos comportarnos frente a ellos, lo mejor es siempre ser indiferente, algo que los llevará a querer agradar y a tener que controlarse pero, aún así, no debemos olvidar que al ver que han logrado manipularnos, volverán a su comportamiento rutinario (altas y bajas emocionales) por lo que -insisto- lo mejor es ser indiferente y mostrar que sus actitudes nos son irrelevantes.