Desde el útero materno se inicia el desarrollo y aprendizaje de nuestro hijo, nos referimos a él como la primera escuela de estimulación temprana.
Hoy por hoy se sabe que las vivencias de la madre definen el subconsciente de su hijo, de ahí la importancia de que la madre este consciente de su estado.
Estimulación Temprana
Desde el nacimiento el niño comienza a formar su personalidad y carácter. Los padres podemos apoyarnos en la estimulación temprana para potencializar el desarrollo psicomotriz y emocional de nuestro hijo.
Entre otras definimos la estimulación temprana como toda actividad oportuna que favorece el desarrollo integral del niño, propiciando situaciones que lo inciten a utilizar al máximo sus capacidades.
Avivando su interés por conocer y diferenciarse con su entorno o como un proceso de facilitación de aprendizajes significativos de los primeros años de vida que le permitirán al niño iniciar el conocimiento de sí mismo, sus posibilidades, recursos y conocimiento del mundo que lo rodea.
Conseguir la formación tanto integral como armónica del niño, favorecer y garantizar la estabilidad y equilibrio de su cuerpo así como de sus emociones.
Proporcionar las oportunidades de repetición suficientes para consolidar su aprendizaje en un ambiente seguro.
Lograr la integración de rutinas y costumbres, entre otras.
La estimulación temprana apoya el desarrollo motor, visual, auditivo, lenguaje, olfativo, cognoscitivo, táctil.
Entre los recursos más relevantes tenemos el movimiento y el juego a través de él cubre sus necesidades físicas, intelectuales, afectivas al igual que la música y el afecto.
Las estimulación temprana se aplica desde el útero hasta los 4 meses en el hogar, a partir de esta edad pueden asistir a centros de estimulación para compartir con otros niños.
Cabe destacar que mientras el niño aprende está acompañado de los padres quienes son sus facilitadores del aprendizaje de igual forma en ellos recae el motivar y resaltar los logros de su hijo; en casa continuarán con las repeticiones necesarias para consolidar.
Las actividades se estructuran con una secuencia que se repite en cada dinámica lo que garantiza que el niño sienta seguridad, variarán las actividades asignadas de forma particular buscando integrar el aprendizaje.
Los padres podemos apoyarnos en la estimulación temprana para potencializar el desarrollo psicomotriz y emocional de nuestro hijo.