He ido aprendiendo que no tengo que ser la mejor en lo que hago, pero sí disfrutarlo y dar todo de mí. Que en la medida en que ignore las expectativas de otros, y me enfoque en las mías puedo ser más libre
Cuando me preguntan ¿a que te dedicas? Pienso mucho mi respuesta porque es un poco larga… yo respondo: Soy mamá a tiempo completo, Periodista, Gerente de Marketing de mi propia empresa, Locutora, Relacionista Pública de corazón, Mercadolo y casi casi Coach, pero además tengo la suerte de tener un trabajo que me da las herramientas para aprender y crecer cada día; soy estudiante de las cosas que me apasionan, no porque necesite un título sino porque encontré temas que me llenan cuando los aprendo. Trabajo en mis tiempos libres en proyectos personales.
La felicidad de una mamá a tiempo completo
Mi felicidad depende en gran medida de hacer lo que me apasiona y para mí eso no se traduce en una sola cosa.
También soy ama de casa, amiga, hija, hermana y ante todo Mujer.
He ido aprendiendo que no tengo que ser la mejor en lo que hago, pero sí disfrutarlo y dar todo de mí. Que en la medida en que ignore las expectativas de otros, y me enfoque en las mías puedo ser más libre. Que no tengo que tenerlo todo claro desde el principio, pero que en el camino voy a ir aprendiendo y conociéndome. He aprendido que la responsabilidad de construir la vida que quiero es solo mía, las oportunidades y expectativas las creo yo, igual que los límites.
Mi éxito
Quedarme en la definición de éxito de la sociedad me limita. Si dejo que los estereotipos de “ser mujer” sean mi guía, las opciones para desarrollarme se reducen. No tenemos todas que ser mamás, o amas de casa, o abogadas. Así como no somos todas rubias, flacas, o de ojos azules. Cada una tiene talentos, intereses, formas de ser diferentes, a medida que las explotemos, que las pongamos a trabajar para nosotros y el mundo vamos a ser exitosas, felices y libres.
Que hacemos, como lo sacamos y que aportamos luego de tenerlo
No es entonces qué hacemos, sino por qué lo hacemos, que sacamos de ahí, y cómo aportamos al entorno a través de nuestra labor. Es cuestionarnos dónde tiene más sentido para nosotros estar, qué nos hace felices y dónde hacemos la diferencia. En la medida en que disfrutemos lo que hacemos vamos a poder tener una vida más rica y gratificante, tanto para nosotros como para todos los que nos rodean.
No tiene nada de malo dedicarse a ser mamá, o volver a trabajar unos meses después, y mucho menos decidir no ser mamá. La mejor decisión es la que haga sentido para cada una de nosotras, para nadie más.
La pregunta de a que te dedicas no debería tener una respuesta complicada, debería salirte del corazón y ponerte a brillar los ojos cuando lo digas.