Fijarse exclusivamente en los ranking
Son muchos los padres que dan una importancia excesiva a la posición que ocupa el colegio en los ranking de pruebas externas que realizan las comunidades autónomas, o las notas que sus alumnos obtienen en la selectividad.
Sin duda, éste es un punto que podemos tener en cuenta y considerar, pero no debería ser un criterio exclusivo, pues la educación y la enseñanza no se reducen únicamente a los conocimientos que demuestran los alumnos en un examen.
No asistir a las charlas informativas
Y quizá precisamente movidos por el criterio del ranking o de las opiniones de nuestros allegados, cometamos el error de elegir o descartar un colegio sin haber asistido previamente a las charlas informativas que se están ofreciendo estos días.
Además, es fundamental no quedarnos solo con la información pedagógica que el colegio pueda publicar en su página web: asistir a las jornadas de puertas abiertas, o concertar reuniones individuales con la dirección del centro, nos ayudará a aclarar muchas dudas y a considerar otros aspectos que quizá no habíamos tenido en cuenta.
No tener en cuenta cómo se trabaja con los alumnos con necesidades especiales
Cuando nuestro niño de tres añitos comienza el cole por primera vez, probablemente no se nos ocurra pensar que puedan darse circunstancias futuras que le hagan necesitar de un refuerzo en algún momento de su etapa académica. Desde circunstancias personales o sociales que dificulten o retrasen su aprendizaje. En estos casos, ¿como procede el colegio a tratar a estos alumnos y qué recursos destina para ellos?
Así pues, a la hora de valorar las diferentes características de un colegio, y aunque a priori podamos pensar que este punto no nos toca, deberíamos considerarlo también, pues la preocupación que el centro muestra por todos sus alumnos, así como la forma de atender la diversidad, son aspectos importantes que también definen el tipo de colegio ante el que nos encontramos.