Maternidad

Tres acuerdos para que tu relación de pareja sobreviva a la llegada de los hijos

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Cómo actuar frente a terceros (amigos, familia)

Una de las fuentes de estrés que sobrevuela sobre la pareja que acaba de tener un hijo es la influencia o presión (o las dos cosas) que ejercen terceras personas sobre ella. Sí, hablo de abuelos, amigos, vecinos… Con la mejor de las intenciones (no vamos a pensar mal) la familia y los amigos nos darán indicaciones, nos ofrecerán (o arrojarán) sus opiniones, y si no estamos preparados pueden crear un cisma entre nosotros.

«Es que mi madre tiene razón o Tu padre ha vuelto a comprarle chuches cuando le dije claramente que no lo hiciera…» Cuidado con esto, primero porque estamos hablando de la familia directa de nuestra pareja, con lo que le estamos colocando en una incómoda posición intermedia, y segundo porque al discutir ante terceros, al posicionarnos, podemos hacer que nuestra pareja se sienta arrinconada o poco apoyada.

La distribución de tareas

La distribución de las tareas… Sin duda es uno de los puntos que más problemas de pareja genera, tengamos o no tengamos hijos. En el caso de ser papis al conflicto que de por sí puede desatar quién hace qué hay que añadirle el Factor Bebé.

Para evitar conflictos, para encontrar ese espacio para los dos y tener nuestro tiempo en solitario cada uno por separado, para no sentirnos sobrecargados, para que todo fluya es vital acordar y repartir, racionalmente, con amor y primor, las tareas. Porque esto no es una guerra, porque no se trata de ganar batallas: la cosa va de estar bien y de ser (co)responsables

El espacio personal

Y lo mismo que con el espacio para dos sucede con el de uno mismo: la maternidad, la paternidad, es un rol muy absorbente, maravilloso, pero absorbente y necesitamos para nuestro bienestar mantener un pequeño espacio personal, un tiempo para nosotros solitos. Porque además de papi o mami somos hijos, amigos, hermanos, trabajadores…

El estado de ánimo y la autoestima necesitan carburante para estar en óptimas condiciones y uno muy bueno es dedicarnos un ratito a nosotros mismos.

Y de sentimiento de culpa nada: no estamos haciendo nada malo, no estamos siendo egoístas (a no ser que nos estemos desentendiendo, pero eso es otra historia)… Piensa: ¿no quieres que tu hijo sea autónomo y que tenga una buena autoestima? Pues empieza dando ejemplo.

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