Adolescentes

Qué cambios experimenta tu hijo preadolescente y cómo gestionarlo

Esta etapa vital entre los 9 y 12 años se caracteriza por querer pasar menos tiempo en familia, empezar a cuestionar las normas, el despertar del interés sexual o la preocupación por la propia imagen. Para ayudar al joven, lo mejor es darle su espacio, validar sus emociones y establecer límites

Published

on

Los padres suelen ser reticentes a aceptar que sus hijos preadolescente experimentan cambios y ya no son tan niños. Comienzan a tener sus propias ideas y gustos, o ya no quieren hacer tantos planes en familia porque prefieren estar con su grupo de amigos; algo normal al entrar en la preadolescencia. Esta etapa de transición conjuga la niñez con la entrada en la adolescencia y puede resultar complicada para toda la familia debido a los cambios que conlleva para el menor.

Cuándo comienza esta fase de cambios en tu preadolescente

Generalmente, se inicia a los 9 años y dura hasta los 12, pero cada persona es diferente y puede variar, aunque hay una tendencia generalizada a que cada vez sea más precoz. Incluso hay niños que no la viven como tal o lo hacen de manera muy sutil.

Esta etapa previa a la adolescencia se caracteriza por la llegada de numerosos cambios; y cambios de todo tipo: “Pueden ser psicológicos, emocionales, conductuales y físicos. Todo ello se traduce en la búsqueda de la identidad y el interés por relacionarse más con el grupo de iguales que con la familia. Además de reclamar más autonomía y ser rebeldes con las normas, sobre todo en casa”.

Los preadolescentes tienen cambios de humor frecuentes, que van de la euforia a la tristeza. Además, muestran mayor interés por su imagen y por cómo son percibidos por los otros. También les gusta pasar más tiempo solos en su habitación y desarrollan el pensamiento crítico, por lo que cuestionan la autoridad y las normas establecidas”.

Se destacan algunos de los principales cambios físicos que se producen en la preadolescencia:

Las niñas los tienen antes que los niños, como el desarrollo de los senos y el ensanchamiento de las caderas, además de poder comenzar con la menstruación. En el caso de los niños, aumenta la masa muscular y comienza a crecer el vello facial y, en ambos casos, el despertar del interés por la sexualidad.

Es un momento en el que las hormonas también se activan e influyen en el comportamiento del menor. En el caso de las chicas, se incrementan los niveles de estrógenos y progesterona, que influyen en la intensidad de los cambios emocionales, y en el caso de los chicos se genera más testosterona, lo que incrementa el grado de impulsividad.

Adolescencia y la adultez

Esta etapa es crucial para el desarrollo integral del niño, ya que se sientan las bases para la adolescencia y la adultez, por lo que en casa conviene crear un ambiente que fomente una comunicación abierta y sin juicios para que el joven puede expresarse y destacan otros dos apoyos que pueden ser de ayuda al menor: Reconocer y validar sus emociones para ayudar a entenderlas, y establecer límites, porque aunque busca la independencia de los padres los límites y reglas claras crean sensación de seguridad.

Es conveniente mostrar interés por sus aficiones o sus amigos, aunque no se compartan o no se esté de acuerdo con ello.

Establecer unos límites claros y pactados

Es fundamental para evitar roces y conflictos es conveniente huir de imposiciones, porque serán mal recibidas, sobre todo si tienen que ver con su grupo de amigos, el uso de dispositivos electrónicos o redes sociales, Hay que evitar comparaciones con otros niños de su edad y frases como “no es para tanto”, así como sobreproteger o criticar la apariencia, porque puede dañar la autoestima.

Aliarse con el joven en esta edad de cambio resulta clave para acompañarle en el proceso. Conviene mostrar interés por sus aficiones o sus amigos, aunque no se compartan o no se esté de acuerdo con ello. Además, para fortalecer el vínculo y evitar demasiado distanciamiento con la familia, se puede buscar alguna actividad conjunta para hacer, como algún deporte.

La sexualidad y la preadolescencia

Es momento de comenzar a tener conversaciones incómodas sobre temas como la sexualidad y conviene ayudarle a que empiece a tener un sentido crítico y de responsabilidad sobre lo que está bien o mal.

Lo que se debe evitar hacer como padres

No convertirse en policías, sino dar confianza y respetar la privacidad, incluso sobre aspectos sobre los que no quieran hablar, porque de esta forma, cuando necesiten ayuda, no tendrán miedo a expresarse.

La dificultad de los padres a aceptar el cambio en sus hijos también tiene su explicación: “Es debido a que, a veces, el comportamiento del niño es más complicado a esta edad y pueden sentir algo similar a un duelo por el distanciamiento de su hijo”.

Es clave comprender que se trata de un comportamiento normal y natural de la edad, así como necesario para el desarrollo emocional y psicológico.

Click to comment

Trending

Salir de la versión móvil