El uso excesivo de celulares no solo es un problema entre adolescentes y jóvenes. Cada vez más adultos, incluidos padres y madres, se encuentran constantemente conectados a sus dispositivos, lo que afecta la calidad de sus interacciones familiares.
Esta dependencia digital ha generado un fenómeno conocido como «tecnoferencia», que se refiere a la interrupción de la interacción personal debido a la tecnología. Aunque puede parecer inofensivo revisar el teléfono de vez en cuando, un estudio reciente publicado en “JAMA Network Open” revela que esta conducta puede tener un impacto negativo en la salud mental de los niños.
La conexión entre el abuso del smartphone y la salud mental de los niños
El estudio, liderado por Sheri Madigan, profesora asociada de psicología en la Universidad de Calgary en Alberta, Canadá, analizó cómo la atención que los padres dedican a sus teléfonos inteligentes influye en el bienestar emocional de sus hijos.
Los resultados sugieren que los niños de entre 9 y 11 años, cuyos padres pasan mucho tiempo en sus dispositivos, son más propensos a desarrollar síntomas de ansiedad, problemas de atención e hiperactividad a medida que crecen.
El equipo de investigadores encontró que cuando las necesidades emocionales y físicas de los niños se ignoran de manera constante o se atienden de forma inadecuada debido a la distracción tecnológica, estos menores pueden experimentar un deterioro en su salud mental. En términos sencillos, el uso excesivo de los smartphones por parte de los padres puede desencadenar un ambiente menos cálido y de apoyo, generando conflictos y un aumento de tensiones familiares.
La importancia de la interacción en la crianza
En la actualidad, los padres de bebés pasan un promedio de más de 5 horas al día utilizando sus teléfonos, lo que incluye un 27% del tiempo que deberían dedicar a interactuar con sus hijos. Este fenómeno interfiere con momentos cruciales de vinculación, como juegos, conversaciones o actividades educativas. Durante la adolescencia, esta falta de atención se traduce en más conflictos entre padres e hijos y en una menor calidad en la relación.
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La «tecnoferencia» parental no solo disminuye la cantidad y calidad de la interacción, sino que también puede poner en riesgo la seguridad de los niños. Al estar distraídos, los padres podrían no notar situaciones peligrosas o no prestar suficiente atención a las señales emocionales que sus hijos envían.
Padres adictos al celular
Para llevar a cabo la investigación, el equipo de Madigan analizó datos de 1,303 niños canadienses entre 9 y 11 años. A los menores se les preguntó hasta qué punto estaban de acuerdo con afirmaciones como: «Desearía que mis padres pasaran menos tiempo en su teléfono y otros dispositivos» o «Me siento frustrado con mis padres por utilizar su teléfono u otros dispositivos cuando pasamos tiempo juntos». Paralelamente, se evaluaron síntomas de ansiedad, depresión, hiperactividad y falta de atención en estos niños.
El análisis reveló que aquellos niños que percibían una mayor tecnoferencia parental tenían más probabilidades de desarrollar problemas de salud mental con el tiempo. En particular, los niveles elevados de ansiedad estaban directamente relacionados con la percepción de que sus padres prestaban más atención a sus teléfonos que a ellos. Además, el abuso del smartphone por parte de los padres también se asoció con un aumento en la falta de atención e hiperactividad en los niños.
¿Es la causa o la consecuencia?
Una de las preguntas clave que surgió durante el estudio fue: ¿Los niños se comportan mal y se sienten ansiosos porque sus padres están distraídos con sus teléfonos, o los padres de niños con problemas de conducta recurren a la tecnología para evadir el estrés?
Según los investigadores, aunque es posible que ambas situaciones coexistan, los datos sugieren que la tecnoferencia parental tiene un impacto directo en la salud mental de los niños.
Durante la infancia, especialmente entre los 9 y 11 años, el cerebro atraviesa una etapa crítica de desarrollo. Este período es particularmente sensible, ya que las experiencias vividas durante esta fase pueden influir en la estabilidad emocional y en la capacidad de los niños para manejar el estrés en el futuro. Por ello, es crucial que los padres presten atención de calidad a sus hijos en lugar de estar constantemente inmersos en sus dispositivos.
Consejos para reducir la tecnoferencia
Para evitar los efectos negativos de la tecnoferencia, los expertos recomiendan crear espacios en casa donde el uso de dispositivos esté prohibido, como durante las comidas o en el dormitorio, practicar la atención plena y hacer un esfuerzo consciente por desconectarse durante los momentos importantes con los hijos. Hay que recordar que los padres son un ejemplo en todo, por lo que deben mostrar un equilibrio en el uso de dispositivos digitales.
El estudio realizado por la Universidad de Calgary pone de relieve la importancia de reconsiderar nuestros hábitos tecnológicos, especialmente cuando se trata de la crianza de los hijos. La crianza consciente y libre de distracciones digitales no solo fortalece los lazos familiares, sino que también protege la salud mental de los niños, quienes dependen del amor, la atención y el apoyo de sus padres para desarrollarse de manera saludable.