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La infancia del Papa Francisco

Descubre el significado de cada día de la Semana Santa. Un viaje a través de la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

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Su historia es, en el fondo, la historia de un niño que jugaba al fútbol en las calles del barrio de Flores, que aprendió a rezar con su abuela, que se formó en escuelas públicas y soñó con servir a los demás. Su vida es testimonio de cómo una infancia sencilla, impregnada de valores y fe, puede transformar el destino de una persona.

Hoy lunes por la mañana se confirmó la muerte del Papa Francisco a los 88 años, tras enfrentar graves complicaciones de salud. El Vaticano informó su fallecimiento y con ello se cierra una etapa en la historia de la Iglesia católica marcada por la sencillez, la cercanía con los fieles y un profundo compromiso con los más pobres. Pero ¿quién fue Jorge Mario Bergoglio antes de convertirse en líder espiritual de más de mil millones de personas?

La infancia del Papa Francisco

La historia del Papa Francisco comienza el 17 de diciembre de 1936, en una modesta casa ubicada en la calle Varela 268, en el barrio de Flores, en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Nacido en el seno de una familia de clase media baja, era el primogénito del matrimonio de Mario José Francisco Bergoglio, un contador que trabajaba en el ferrocarril, y Regina María Sivori, ama de casa dedicada a la crianza de sus cinco hijos. Jorge creció en un hogar donde la fe católica y el trabajo duro eran pilares fundamentales.

Desde muy pequeño, Jorge Mario mostró una inclinación natural por la religiosidad. Aprendió a rezar gracias a su abuela paterna, quien fue una figura clave en su formación espiritual.

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También tuvo una primera experiencia formativa en el Jardín de Infantes del Instituto Nuestra Señora de la Misericordia, donde recibió su primera comunión. La fe fue un elemento constante en su infancia, no como imposición, sino como parte cotidiana de su entorno familiar.

El pequeño Jorge creció en la casa de Membrillar al 500, junto a sus cuatro hermanos: Oscar Adrián, Marta Regina, Alberto Horacio y María Elena, esta última la única que aún vive. Asistió a la Escuela N° 8 Coronel Pedro Cerviño, una institución pública donde cursó la primaria.

Luego, ingresó en la E.N.E.T. N°27 «Hipólito Yrigoyen», donde obtuvo el título de técnico químico. Durante esa etapa también cultivó algunos pasatiempos que lo conectaban con otros niños de su edad: era aficionado al fútbol y al básquetbol. En esos años se ganó el apodo de “el flaco” y siempre destacó por ser un chico reservado, observador y reflexivo.

¿Qué carrera tiene el papa?

A los 17 años, Jorge vivió una experiencia que marcaría su vida para siempre. Al entrar en una iglesia para confesarse, sintió una llamada interior muy fuerte hacia el sacerdocio. “Fue como si alguien me agarrara del corazón”, diría años después. A partir de ese momento, la idea de consagrar su vida a Dios se volvió una certeza.

En 1958, con 22 años, ingresó al seminario diocesano de Villa Devoto, que por entonces era dirigido por sacerdotes jesuitas. Pronto decidió unirse a la Compañía de Jesús y fue enviado a Chile para realizar el noviciado.

En los años siguientes, estudió Humanidades, Filosofía y Teología, obteniendo una formación académica sólida, acompañada de una vida austera y de compromiso social. Aprendió varios idiomas: francés, italiano, alemán, inglés, latín y griego, lo que más adelante le permitiría comunicarse con fieles de todo el mundo.

Jorge Mario Bergoglio joven

Durante los años 60, ya como religioso jesuita, Jorge Mario Bergoglio empezó a enseñar Literatura y Psicología en el Colegio de la Inmaculada Concepción de Santa Fe y luego en el Colegio del Salvador de Buenos Aires.

Fue en este último donde organizó un taller de literatura gauchesca al que invitó nada menos que a Jorge Luis Borges, una de las figuras más importantes de la literatura argentina. Bergoglio era un educador carismático, pero exigente, preocupado por la formación integral de sus alumnos.

El 13 de diciembre de 1969, con 32 años, fue ordenado sacerdote por el arzobispo Ramón José Castellano. Después de una intensa preparación espiritual y académica, su primer destino fue como maestro de novicios en Córdoba. Allí comenzó a destacarse por su capacidad para guiar espiritualmente a los jóvenes, por su cercanía con los más pobres y su firme sentido de la disciplina.

¿Quién fue Jorge Mario Bergoglio?

A los 36 años, en 1973, fue elegido provincial de los jesuitas en Argentina. Durante seis años lideró la orden en el país en un contexto político complejo, marcado por la dictadura militar. Su liderazgo fue austero, orientado al servicio, y muchas veces discreto, aunque no exento de polémicas. Tras concluir su gestión, retomó labores como rector del Colegio Máximo de San Miguel y como director espiritual de la Compañía de Jesús.

En 1986 viajó a Alemania para ultimar su tesis doctoral, y al regresar fue destinado a la Iglesia de la Compañía en Córdoba, donde sirvió como confesor y director espiritual. En esos años conoció al cardenal Antonio Quarracino, quien quedó impresionado por la profundidad de su pensamiento durante un retiro espiritual y más tarde lo propuso como su sucesor en la Arquidiócesis de Buenos Aires.

Papa Francisco Alberto Bergoglio

El 20 de mayo de 1992, el Papa Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Buenos Aires. Fue consagrado obispo por el propio Quarracino y designado vicario de la zona de Flores, el barrio de su infancia.

En 1997, tras la muerte de Quarracino, lo sucedió como arzobispo de Buenos Aires. Durante sus años al frente de la arquidiócesis, promovió un estilo pastoral cercano a la gente, centrado en la evangelización, la comunión y el servicio a los pobres.

En el consistorio de 2001 fue creado cardenal. En vez de festejar, pidió a sus fieles no viajar a Roma y donar el dinero a los pobres. Participó activamente en la Conferencia Episcopal Argentina y fue uno de los principales redactores del documento final de la Conferencia de Aparecida en 2007, donde delineó con claridad el papel de una Iglesia en salida, comprometida con los más vulnerables.

Finalmente, tras la renuncia del Papa Benedicto XVI, fue elegido Pontífice el 13 de marzo de 2013. Se convirtió así en el primer Papa latinoamericano, el primero jesuita y el primero en elegir el nombre de Francisco, en honor al santo de Asís. Desde el balcón del Vaticano, con voz serena y sencilla, pidió a los fieles: “Recen por mí”.

Hoy, al despedir al Papa Francisco, el mundo recuerda no solo al líder de la Iglesia católica, sino al niño argentino que supo escuchar su vocación y recorrer con humildad el largo camino hacia Roma. Su huella en la historia de la humanidad perdurará por generaciones.

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